Encías que sangran al cepillarte: causas más frecuentes y cómo evitarlo

13 May, 2026

La inflamación de las encías, conocida como gingivitis, se manifiesta como un enrojecimiento en la zona que rodea los dientes. Esta condición puede hacer que las encías se vuelvan sensibles y lleguen a sangrar, especialmente durante el cepillado.

La causa principal de la gingivitis, así como de las caries y el mal aliento, es la acumulación de placa bacteriana. Por ello, es fundamental mantener una correcta higiene bucal y acudir al odontólogo al menos una o dos veces al año.

Las encías sangrantes pueden deberse a distintos factores:

Acumulación de placa bacteriana:

Los restos de comida, bacterias y la saliva favorecen la formación de esta placa, que se deposita en la superficie dental y en el borde de las encías.

Falta de cepillado o técnica incorrecta:

Es fundamental cepillarse después de cada comida para evitar la acumulación y endurecimiento de la placa (sarro), que puede lesionar la encía. Además, el cepillado debe realizarse correctamente, “barriendo” desde la encía hacia el diente y sin aplicar demasiada fuerza.

Enfermedades y otros factores:

Personas con patologías como diabetes o hepatitis pueden presentar mayor tendencia al sangrado. También influye el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), así como los cambios hormonales durante la pubertad, el embarazo o la menopausia.

Hábito de fumar:

El tabaco reduce el flujo sanguíneo en las encías, favorece la inflamación y puede provocar su retracción, dejando expuesta la raíz del diente.

¿Qué hacer para evitarlo?

Para prevenir el sangrado de encías, es clave adoptar una rutina de cuidado bucodental adecuada:

  • Mantener una higiene bucal completa, que incluya un buen cepillado, el uso de hilo dental y enjuagues.
  • Incorporar cepillos interdentales, que ayudan a limpiar zonas de difícil acceso y mejoran la salud de las encías.
  • Realizar limpiezas profesionales de forma periódica en la clínica dental.

El sangrado frecuente no debe ignorarse, ya que es una señal de que las encías no están sanas. Si no se trata a tiempo, puede derivar en periodontitis (piorrea), una enfermedad crónica que puede dañar los tejidos y el hueso que sostienen los dientes.